Trece vidas
En el año 2018, en Thailandia, doce
chicos que integraban un equipo de
fútbol y su entrenador quedaron atrapados en una cueva que se inundó.
Estuvieron muchísimo tiempo adentro: diez días hasta que los encontraron y ocho
días más hasta completar el rescate, el cual se mostró desde el inicio
extremadamente difícil. Y en esta
extraordinaria película, no menos extraordinaria que los hechos reales que cuenta,
vemos como el esfuerzo mancomunado de muchísima gente (además de la participación del gobierno
thailandés y de otros gobiernos, hubo miles de voluntarios, entre los cuales
había notables expertos en buceo del extranjero) logró lo que parecía imposible.
Lo hermoso de este film es que nos muestra qué maravillosos podemos ser los
seres humanos cuando nos impulsan la generosidad y el altruismo, y como es
posible lograr lo más difícil cuando las energías se unen en un esfuerzo común.
No falta en esta historia la dimensión
espiritual y recordemos que el Budhismo
Theravada, la principal religión de Thailandia, es profesado por la mayor parte
de la población. Y así, desde la práctica de la meditación y la plegaria
impartida a los niños por su entrenador —práctica que sin duda los ayudó a mantenerse
relajados y con fe durante los numerosos días que estuvieron desaparecidos y
sin comida, y que también pudo haber
ayudado a que toleren las muchas horas del rescate en condiciones de extrema
peligrosidad para sus vidas—, hasta las plegarias de monjes y familiares, como
también los amuletos que una de las
madres hace bendecir y que el buzo más experto acepta a regañadientes.
Desde el inicio hubo solidaridad y
sacrificios, como el de los campesinos que aceptaron perder su cosecha para que
el agua que inundaba permanentemente la cueva (porque la lluvia no cesaba) fuera desviada, facilitando así el
rescate, o como la rápida iniciativa de
un joven ingeniero hidráulico que
cuando supo lo que pasaba se presentó en el lugar y organizó un grupo de voluntarios.
De alguna manera, de un modo implícito, el
mensaje esencial del film, al menos como yo lo entiendo, es que todo sirve,
todo contribuye para resolver las cosas en nuestras vidas, y que tanto la
pericia y experiencia de los buzos especializados como las plegarias y los
amuletos pudieron ser factores que facilitaron el casi milagroso rescate.
Como toda historia real nos estremece, pero
además se trata de una historia bien contada, dirigida por Ron Howard con
sensibilidad, con buenísimos actores (como Viggo Mortensen y Colin Farrell) y
con escenas que nos emocionan y nos inspiran… Por ejemplo, cuando al médico anestesista se le sugiere
sacar a los chicos completamente inconscientes, en un primer momento él se
niega: es algo que nunca se hizo y puede ser muy peligroso. Entonces el más
veterano de los buzos ingleses le dice
que es mejor intentar algo, por muy peligroso que sea, que no hacer nada,
porque de todas formas los chicos, si no los sacan, se van a morir. El mensaje
es claro: siempre es mejor intentar algo que no intentarlo. O las escenas donde
hay un progreso, como cuando los niños son encontrados o cuando a pesar de
todos los obstáculos el rescate comienza a tener éxito.
En suma: mensajes esenciales en una película
esencial.
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